domingo, 8 de febrero de 2015

Amarte es inevitable

Capítulo 16 Kristen tan solo le pedía dos cosas a la vida,tener a su hijo y que el odio por Anthony Cacchione durara eternamente. En el niño estaba su futuro,el odio enmascaraba su amor. Concentrándose en los dos podía soportar la existencia cotidiana,aunque fuera como una zombie,una muerta viviente. Llegó a su trabajo,se vistió con el uniforme negro de encajes y le encargaron que sirviera las mesas. Kristen aceptó con agrado porque sabía que pronto tendría que dejar de trabajar,aunque su figura era esbelta estaba en su tercer mes de embarazo,y sabía que no tardaría en empezar a engordar. Debía de encontrar pronto una casa para ella y su hijo. Sin mucha esperanza contestó un anuncio para el alquiler de una casa en Cambridge,su condado natal. El propietario tenía que ausentarse durante un año y quería un inquilino limpio y cuidadoso. Le pareció que era el lugar ideal para su hijo. Con todas sus fuerzas intentaba pensar solamente en el bebé y en ella,Anthony no la quería.¿Cómo podría querer al niño? Dos semanas después de que le hubiera escrito al propietario de la casa recibió su respuesta,el hombre tenía que ir la Londres y le gustaría hablar con ella,Kristen le llamó y concertó la cita. Sus esperanzas renacieron en cierto modo,si podía conseguir la casa los días ya no serian tan sombríos. No quería albergar demasiadas esperanzas,pero mientras se dirigía al restaurante y se ponía el uniforme,se sintió más optimista. Recogió su bandeja,el bloc de notas y el bolígrafo y entró en el comedor. Siempre se llenaba a la hora de comer debido a su fama. La mente de Kristen estaba totalmente puesta en la casa,estaba segura de que sería capaz de dejar su trabajo. En aquel momento vio a Anthony,estaba sentado en una zona que no le pertenecía a ella y la observaba con aquella mirada glacial que le atravesaba hasta la médula. Se quedó paralizada de la sorpresa para luego echarse a temblar. Pensó que no podía ser real,que estaba imaginando cosas. Pero ahí estaba él. Atractivo,sólido,real. No podía andar,sentía que estaba cayéndose a pedazos. Y no era el odio el que le hacia eso,sino el amor. Podía sentirlo latiendo en su interior de la misma manera que en Roma,siempre latiría por el resto de su vida. Seguía mirándola como si la odiase.¿Era su culpa si él se presentaba de repente? ¿Oh es que debía de haber desaparecido cuando el la abandonó? Kristen esperaba que se levantara y se marchase,pero Anthony no se movió ni un ápice de donde estaba. Siguió mirándola con aquel odio implacable. Entonces la camarera encargada de su mesa se acercó. Cuando dejó de observarla fue como si se hubiera librado de un encantamiento,aunque estaba como en trance,podía andar. Continuó su trabajo aliviada de no tener que pasar cerca de él,intentando olvidar su presencia. Una y otra vez sus ojos lo miraron,Anthony no dejaba de observarla. Empezó a pensar que había ido allí sólo para verla,pero eso era una tontería. Si Anthony tenía algo en mente,pronto haría algo. Durante dos horas afrontó aquella mirada fría,en un momento dado volvió a mirar hacia su mesa. Pero estaba vacía. Quiso sentirse aliviada,pero sólo tenía la sensación de haber perdido algo. Ver a un Anthony que la odiaba era mejor que no verle. ¿Y por qué la odiaba? Había sido él quien la había echado de su vida,y no al contrario. No cumplió su promesa de llamarla,le colgó el teléfono y la ignoró en las puertas de la agencia. Kristen siguió trabajando sin dejar de pensar en todo aquello. Sirvió las mesas y las preparó para la cena,luego fue a su habitación y contempló la fotografía arrugada de Anthony y ella. Nunca fue capaz de romperla y tirarla a la basura. Durante toda la noche pensó en el odio de Anthony hacia ella. Al día siguiente sirvió los desayunos distraída,como una novata. Regresó a su habitación a cambiarse a media mañana,tenía una cita con el señor de la casa. A Kristen le había sorprendido tantas prisas,pero el dueño le dijo que otro inquilino le había fallado y tenía que irse al extranjero. Kristen se había imaginado a un anciano,pero el señor Derevill rondaba los treinta años. No parecía interesarle otro tema que el jardín,y se mostró encantado cuando supo que Kristen era una entusiasta de la jardinería. Media hora después,tenia en sus manos las llaves y el derecho a trasladarse a la casa al domingo siguiente. Le había dado un pago por adelantado que la había dejado sin la mitad de sus ahorros. No tenía ni idea de como iba a financiarse durante tanto tiempo,pero dejó ese problema para otro día. Al regresar al restaurante del hotel,fue directamente a ver al director. Unos cuantos minutos más tarde salió de la oficina sintiéndose mucho mejor que cuando había entrado. La casa,la dimisión en el trabajo,todo había contribuido para dar a su vida un giro de noventa grados. Llegó justo a tiempo para su turno de medio día,sus temores se dispararon cuando no vio a Anthony en el restaurante. No era agradable comprobar que sólo se sentía viva cuando él estaba cerca. Pero tenía la esperanza de que el niño fuera una compensación. El viernes se sintió más segura,nunca había tenido ataduras en su vida,y aquel día iba a cortar las últimas. Por la tarde estaría libre para empaquetar las últimas cosas y poder salir a la mañana siguiente hacia una nueva vida. Mientras trabajaba,tuvo la sensación de que alguien la observaba. Anthony apareció en sus pensamientos y miró rápidamente alrededor,pero sólo vio desconocidos sentados en las mesas. Sin embargo no consiguió relajarse,sus ojos permanecieron atentos a la puertas. Al final apareció,tal como ella había presentido. Estaba allí mirándola en perfecta calma,con esa seguridad que ella envidiaba tanto. Apartó la vista y continuó quitando la mesa en la que estaba ocupada. Kristen sintió,más que vio,que él cruzaba el salón,estaba cerca. Cuanto no lo supo hasta que se sentó en la mesa que ella estaba limpiando. -Ésta mesa no está lista todavía señor.-Dijo ella intentando ser profesional. -No tengo prisa,puedo esperar.- -Anthony...- -De modo que recuerdas quien soy,me siento halagado.- -Anthony por favor.-Suplicó ella. -Tienes un aspecto horrible señora Tomson.- Dijo él con una rabia reprimida que Kristen no supo entender. -¿No puede cuidarte mejor tu marido? ¿O son las noches las que te producen esas ojeras? Creo recordar lo mucho que te abandonas por las noches.- La palidez de Kristen se trasformó en un vivo enrojecimiento,pero mientras que la indignación amenazaba con hacerle perder la compostura,un rincón de su mente se dio cuenta de algo extraño. De alguna manera,Anthony había averiguado que se había casado. Lo que no sabía era con cuanta rapidez se había convertido en viuda. Necesitaba averiguar que se proponía. La idea se le ocurrió como un relámpago Rose le había dicho que lo que la hacia irresistible a los ojos de Anthony,era que estuviera comprometida con otro hombre. Y una vez que había destruido su compromiso con Dennis,esperaba que le fuera fiel aunque no la necesitara para nada. Debió de ser un golpe para su ego descubrir que se había casado con Dennis,era su ego el que le exigía una compensación aunque desconociera las circunstancias en las que se se había casado. Ese era el motivo de que la acosara,porque pensaba que era de Dennis cuando debía ser sólo para él. En aquel momento,Kristen quiso odiarle. Se quedó sin habla,no tenía palabras para describir lo que sentía. -¿Te abandonas tanto con Dennis como conmigo? ¿Sabe que es a mi a quien tiene que agradecer que haya despertado la belleza que había en ti?-Insistió Anthony aprovechándose de su silencio. -¡Cállate!-Estalló ella.-¡No sigas!- Las cejas de Anthony se alzaron. -¿Debo entender que te arrepientes de haberte casado tan aprisa? Me inclinaba a pensar que sí debido a lo bien que lo pasamos juntos,pero esas cosas siempre tienen solución.- -¿Qué quieres decir?-Preguntó Kristen sintiendo que le hervía la sangre. Anthony le tomó la mano y le besó la palma sin dejar de mirarla a los ojos,Kristen tembló de placer incapaz de ayudarse a si misma. Anthony lo notó y sonrió con malicia,con su confianza habitual le puso una llave en la mano y le cerró los dedos en torno a ella. -Es mi llave y la dirección de mi casa,nos conocemos demasiado bien como para ser vergonzosos pequeña mía. Tú tienes ciertos apetitos que siempre ta arrastraran a mi,tarde o temprano tu marido a de averiguar que no eres el pequeño angelito que aparentas. Cuando estés preparada,yo estaré esperándote.- Kristen estaba furiosa.¿Cómo se atrevía a tratarla como a una cualquiera? Buscó algo que decir y lo lastimara. -Estoy esperando un hijo de Dennis,no querrás hacerte cargo de él.¿Verdad? ¡Claro que no! No encajaría con la imagen de play boy que tienes. Ve a ofrecerle tus llaves a otra,a mi no me interesa.- Dio un bandejazo sobre la mesa y salió corriendo del restaurante dejando que Anthony explicara como pudiese la situación. Él nunca habría pensado que que Kristen fuera capaz de montarle una escena.

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