domingo, 8 de febrero de 2015
Amarte es inevitable
Capítulo 15
Ángela apareció en la sala buscando a Kristen,las arrugas de la preocupación surcaban su rostro.
-¡Kristen!Llevas aquí un siglo.¿No has podido comunicarte con la agencia?-
-Sí,me han dicho que Anthony está en Hong Kong desde el sábado.-
Intercambiaron miradas y supieron que las dos estaban pensando lo mismo,había tenido dos días completos para llamar y no se había molestado.
-No huele demasiado bien,¿Verdad?-Dijo Kristen con un intento de sonrisa que fracasó estrepitosamente.
-Tengo el número de Hong Kong pero no voy a llamar,todo se ha terminado,tengo que aceptarlo.-
-Pues yo no,tienes que estar completamente segura sea cual sea el resultado. Ese bastardo te debe eso al menos.-
Ángela le arrebató el papel de las manos,descolgó el teléfono y marcó el número. Cuando se estableció la comunicación le pasó el auricular a Kristen.
-Aquí tienes,haz que lo busquen y que él mismo te explique lo que está sucediendo.-
Kristen cogió el teléfono dividida entre la esperanza y la desesperación.
-Hola,por favor.¿Puedo hablar con Anthony Cacchione?-
-Ya ha terminado su turno-Contestó una masculina y atareada voz.
-¿En qué puedo ayudarle?-
-No,no es nada...-
Kristen estuvo a punto de colgar,pero Ángela seguía a su lado,y además necesitaba saber que pasaba.
-¿No dejó otro número al que pudiera llamarle Kristen McMillan?-
-No ha dejado número para nadie.¿Desea dejarle un mensaje?-
Kristen negó con la cabeza,pero se dio cuenta de lo estúpido de su acción.
-No- Fue todo lo que pudo articular.
Ángela tomó la iniciativa,le quitó el teléfono de las manos para ponerse ella.
-¿A qué hora podemos hablar con él?-
-Mañana a las nueve.-
-Muchas gracias.-Dijo Ángela antes de colgar.
-¿Has oído?-
-Si,llamaré mañana.-
Realmente Kristen agradecía que le quedaran unas cuantas horas de esperanza a las que agarrarse,la ayudarían a pasar la noche más tranquila.
En realidad,no fueron de mucha ayuda.
Dio vueltas y más vueltas en la cama repasando cada palabra,lo cierto era que él nunca había mencionado el matrimonio,y en cuanto a lo de ir juntos a Nueva York...
Sólo se había comprometido hasta ahí antes de quedarse dormido.
En la oscuridad de la habitación,aquellas palabras le parecían las de un hombre que preparaba una vía de escape.
Casi podía ver a Rose en un segundo plano esperando y esbozando una sonrisa maliciosa.
Se levantó a la mañana siguiente con un solo pensamiento en la cabeza,averiguar la verdad.
Telefoneó desde la sala de su casa,debía ser tarde en Hong Kong.
Aquella vez la pusieron con la centralita de la agencia.
Pidió que le pasaran con Anthony,lo que la operadora hizo de inmediato.
-Cacchione-
Dijo su fuerte y poderosa voz a través de la línea.
Kristen sintió un torrente de alegría que no podía contener.
-¡Anthony!¡Oh Anthony!Soy Kristen.-
Se produjo un extraño silencio tan intenso,que Kristen podía escuchar los latidos de su propio corazón.
¿Por qué no decía algo? Kristen estaba al borde del pánico.
-Anthony tenemos que hablar.-
-¿En serio?-Dijo él con una voz fría e impersonal.
Kristen no podía creerlo.
-Sabes que sí.-
Anthony colgó el teléfono.
La señal discordante de la línea muerta sonó en sus oídos,en su cabeza,en todo su cuerpo. Se quedó quieta con el auricular en la mano,sabía que cuando colgara y se hiciera el silencio,habría dicho a Anthony adiós para siempre. No era capaz de hacerlo,de modo que se aferró al teléfono como si la vida le fuera en eso.
Finalmente,Kristen optó por colgar.
Sabía que nada ganaba quedándose allí.
Se vio de pronto arrojada a un mundo extraño,un mundo en el que había que sobrevivir minuto a minuto,día a día.
No estaba en contacto con la realidad,pero la realidad jamás la abandonaba.
Descubrió que evitaba a Ángela,los ojos de su compañera reflejaban una compasión que no podía aceptar,y le hacía desear no haber dicho nunca una palabra acerca de Anthony. Quería guardar la vergüenza y el dolor para ella misma,si tenía que sufrir prefería sufrir ella sola.
Todo el mundo pensaba que estaba afligida por Dennis,lo cual no era completamente falso.
Los recuerdos que atesoraba de él siempre serian algo precioso,aunque nunca había tenido el poder de Anthony para destrozarla.
Sin embargo la vida continuó,ella prosiguió en silencio con la búsqueda de trabajo sin mostrar nunca el dolor que la arrasaba por dentro.
Cada noche se escapaba a un mundo más feliz donde todavía estaba Anthony y el futuro les sonreía,era pura fantasía pero le daba las fuerzas suficientes para enfrentarse a un nuevo día.
Tenía otras cosas de las que preocuparse cuando estaba despierta.
Debía encontrar otro trabajo y un alojamiento cuanto antes.
Le habían ofrecido un gran trabajo a Ángela,un puesto de recepcionista jefe en la Costa del Sur. Intentó contener su alegría delante de Kristen.
-Por Dios Ángela,no te sientas mal porque yo esté así.
He sido una estúpida pero lo superaré,nadie puede seguir así toda la vida.-
-¿Estás segura de que lo superaras?-
-¡Por supuesto!Y estoy empezando.-Dijo Kristen con tanta convicción,que casi se lo creyó ella misma.
-¿Y Dennis?-Preguntó Ángela,quien si la había creído.
-También lo voy superando,ya he aceptado que hice todo lo humanamente posible para ayudarle.
No vivimos en mundo lo que se dice perfecto.-
Ángela la cogió del brazo y Kristen hizo un esfuerzo por no evitar el contacto.
-Tiene que ocurrirte algo bueno-Dijo su amiga totalmente segura.
-Tú te mereces un golpe de suerte más que nadie.-
El golpe de suerte se produjo aquella misma tarde,la llamaron para ofrecerle un puesto de camarera en un restaurante de hotel.
Prefería a los niños,sin duda. Pero dada la situación no le quedaba de otra que aceptar el puesto.
Kristen dejó Arizona y se dirigió a Londres,el alojamiento no estaba incluido en el trabajo pero con el sueldo que le daban se las arregló para encontrar una habitación. No le importaba demasiado,un palacio le hubiera sido indiferente sin Anthony a su lado.
La trataron como si no tuviera experiencia y la colocaron en un turno rotativo,pero se desenvolvió bastante bien.
Aunque tenía otra cosa en mente,algo que no se atrevía a creer.
En la primera semana de junio se armó de valor y fue a ver a un médico.
No tuvo que esperar mucho tiempo por los resultados de las pruebas.
Cuando los tuvo,sus puntos de vista negativos cambiaron y comenzó a mirar hacia el futuro.
En su seno llevaba al hijo de Anthony,lo presintió cuando notó un retraso de dos semanas.
Había perdido al padre,pero el hijo crecía dentro de ella.
La alegría la desbordó,era una reacción alocada justo en el momento en el que su vida no tenía ninguna estabilidad.
Pero tenía una razón para vivir,algo que demostraba que su amor por Anthony no había disminuido en nada.
Y aun más,le dio el valor necesario para verle otra vez.
No tenía intención de atraparlo por el hecho de haber concebido un hijo suyo,por mucho que suspirara por él no lo quería de esa forma.
Kristen esperó que anocheciera para llamar a Hong Kong,no tenía ni idea de lo que iba a decirle,sólo sabía que necesitaba oír su voz.
Pero en la oficina le dijeron que el señor Cacchione había salido para Londres.
Su padre había caído enfermo,y Anthony había vuelto para echar sobre sus hombros toda la responsabilidad de la agencia.
Kristen lo sintió mucho por su padre,pero le emocionó que Anthony estuviera tan cerca. Buscó el número de la agencia en Londres y cerró la guía de golpe,no necesitaba llamar,aprovecharía e iría en persona.
Llegó a la agencia muy agitada,se detuvo al otro lado de la calle y miró al edificio preguntándose cual de todas aquellas ventanas correspondería al despacho de Anthony.
Cruzó la calle sorteando los coches y llegó a la otra acera casi sin aliento.
En aquel instante le divisó,Anthony empujó la enorme puerta de cristal del edificio y salió a la calle.
El grito de alegría que se formó en su garganta quedó estrangulado cuando reparó en que Rose le acompañaba.
Kristen no podía creerlo.
Reprimió el impulso de correr hacia Anthony y permaneció inmóvil.
Palideció cuando Rose le dirigió una rápida mirada de desdén,sus labios se curvaron en aquella sonrisa maliciosa que ella recordaba.
Con un brazo posesivo agarró a Anthony.
A Kristen le dolió mucho aquel gesto y su mirada se dirigió a él.
Seguía tan atractivo como ella lo recordaba,aunque su cara reflejaba cansancio. Kristen pensó que sería debido a la preocupación por su padre y deseó acariciar su rostro para relajarlo.
De repente él la miró,el corazón le latía tan desenfrenadamente que pensó que le iba a estallar.
Se mordió el labio inferior en un intento de dominar sus emociones.
Vio que sus adorados ojos verdes relampagueaban de ira,y sintió la esperanza de que dejase a Rose a un lado y corriera hacia ella.
Deseaba tanto estar entre sus brazos que echó a andar hacia él,incapaz de contenerse.
Pero lo único que ocurrió,fue que la luz de los ojos de Anthony se apagó.
Parecía que miraba a través de ella sin verla,sin mostrar signos de reconocerla.
Ella,que había dormido entre sus brazos y habían compartido todas las emociones que un hombre y una mujer pueden experimentar.
El hombre que la había enseñado a vivir le estaba enseñando a morir,y como buena alumna,se sintió morir con cada latido de su corazón.
Vio que los ojos verdes pasaban de ella a Rose,vio como besaba sus cabellos,le pasaba un brazo sobre los hombros y desaparecían entre la multitud.
Kristen casi podía saborear aquel beso,tenía que haber sido para ella,pero lo había recibido Rose.
Se sintió traicionada.
De algún modo echó a andar,no sabía a donde ni porqué,pero sentía la necesidad de alejarse de aquella mujer a la que Anthony ya no quería.
Caminó hasta que ya no pudo seguir andando,en su agotamiento descubrió que quedaba lo bastante de humano en ella para ser consumido por el odio que sentía hacia Anthony Cacchione.
Aquel odio era tan aniquilador,como el amor que sentía por él.
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