lunes, 2 de febrero de 2015
Amarte es inevitable
Capitulo 11
Anthony la llevó a un club nocturno,tal como ella se temía.
Se había puesto un vestido de lana fina que no era del todo apropiado para la ocasión,no obstante,había un esplendor en ella que no tenía nada que
ver con el maquillaje. Era debido a la compañía de Anthony.
Sus ojos le decían que era especial,y eso le bastaba.
Bailaron y descubrieron que les resultaba imposible permanecer separados el uno del otro,sus cuerpos tenían voluntad propia.
Se pegaban el uno al otro como si la vida dependiera de ello.
Pero Anthony llevaba un cuidado exquisito para no forzarla a nada.
Cada vez que volvían a la mesa,mantenían una conversación impersonal.
De modo que al volver a bailar, sus cuerpos se pegaban rindiéndose a la pasión.
En sus momentos lucidos,se daba cuenta de que Anthony la estaba seduciendo al mismo tiempo que la trataba como a una amiga.
Pero no tubo demasiados momentos lucidos.
Cuando la llevó de vuelta al hotel,le cogió la cara entre las manos.
-Hasta mañana,me va a parecer una eternidad.-Dijo él-
Kristen asintió,había bebido muy poco vino pero se sentía intoxicada.
Anhelaba estar entre sus brazos,y cerró los ojos esperando con anticipación su beso.
Podía sentir el anhelo de Anthony,y eso hacía que la espera fuera más dulce.
-Que duermas bien.-Dijo besándola en la frente antes de echar a andar.
Kristen se quedó desconcertada,le habían negado algo por lo que suplicaba.
Las ganas de echarse a llorar eran casi insoportables.
Era como si Anthony la hubiera abofeteado.
Sólo podía mirar como se cerraban a sus espaldas las puertas de cristal.
No había nadie en el vestíbulo que viera su expresión de desengaño,pero tampoco le importaba.
Estaba completamente indefensa mientras observaba a Anthony cruzar la calle. De pronto,se detuvo y volvió a la carrera hacia ella.
Cuando la puerta se abrió Kristen comenzó a respirar de nuevo.
Se abrazaron y besaron con desesperación,sus labios hambrientos no alcanzaban a saciarse.
Al final,enterró el rostro en sus cabellos para murmurarle al oído.
-Dios sabe que lo he intentado,pero nunca podremos ser turistas mi pequeña.-
Kristen apoyó la cabeza en su hombro,las lágrimas le resbalaban por las mejillas.
-Lo sé,pero teníamos que intentarlo.
He de ser justa con Dennis,es mi prometido y hemos compartido mucho.
No puedo echarlo todo a perder e irme a la cama contigo conociéndonos tan poco.-
-¿A la cama?¿Piensas que sólo me interesa eso?-
“¿Y como voy a saberlo yo?”Se preguntó Kristen desesperada.
-Anthony me siento partida en dos,quiero estar contigo pero siento que todavía le pertenezco a Dennis.
Necesito más tiempo para estar absolutamente segura.
Si no puedes aceptarlo,si dices que no quieres volver a verme,iré a cualquier parte contigo. Aunque no seré feliz,me sentiría culpable.
Tú no quieres eso,¿Verdad?-
-Sabes que no,ese Dennis...¿Es un diablo de individuo?
¿O tu eres como el capitán de un barco que se hunde con él por lealtad?-
-Sólo soy una chica que esta enamorada de ti y se siente asustada.-
Anthony la estrechó con fuerza contra su pecho.
-No temas mi vida,no te preocupes.
Dispondrás de todo mi tiempo,seré el más perfecto de los turistas mañana,incluso traeré la cámara.-
-Eso tiene gracia,no se me había ocurrido traer la cámara.
No tenía las ideas muy claras cuando hice el equipaje.-
-Todavía no las tienes claras,pero yo te quiero de todas formas.-
La besó en la frente de la misma manera casta que tanto la había enfadado hacia unos pocos minutos,pero aquella vez no le importó.
-Dulces sueños,y ahora me voy o no podré hacerlo.-
-Hasta mañana.-Respondió ella en voz baja.
Subió las escaleras en un estado de ensueño,y hasta que no llegó a la puerta no se dió cuenta de que se había olvidado las llaves.
Tuvo que bajar a por ellas,aunque no por eso dejo de soñar despierta.
Anthony le había dicho muchas palabras cariñosas,pero la más importante era que le había dicho que la quería.
Quería creerle con cada fibra de su ser,eso no solucionaba sus problemas pero ayudaba a olvidarlos para los días siguientes.
Y los días siguientes fueron mágicos.
Anthony la llevó a visitar la Fontana di Trevi y la hizo posar para una fotografía.
-Para el álbum familiar.-Le explicó.
“¿Que familia?”Se preguntó Kristen.
Rose seguía invadiendo sus pensamientos,pero desechó la idea al igual que había hecho con todos los pensamientos inquietantes.
Cogidos de la mano,siguieron paseando por la Fontana.
Anthony la acercó hasta ella.
-Toma-Dijo ofreciéndole una moneda.
-Tienes que echarla en el agua y pedir un deseo.-
-¿Pero el deseo se cumple?-Preguntó Kristen excéptica.
-No lo sé,pero dicen que asegura el regreso a Roma.-
Kristen cogió la moneda de su mano y la tiró al agua,deseó poder saber a ciencia cierta que es lo quería,poder aclarar sus dudas y sentimientos.
Kristen apoyó la cabeza en el hombro de Anthony mientras veía como la moneda tocaba el fondo de la fuente.
Cuando levantó la cabeza,se topó con una mirada que la dejó sin aliento.
-Eres tan diferente de la chica que conocí el domingo,cada vez eres más encantadora y adorable,y entonces ya lo eras bastante.-
-¿Lo suficiente como para ser reina?-Preguntó en tono de broma.
-No de Italia,pero si no te importa aspirar a algo menos siempre puedes contar conmigo.-
El corazón le dio un vuelco,decidió que el debía de estar bromeando y le contestó de la misma manera.
-¿Se lo propones a todas?-
-Sólo a las bonitas.-
Ella se echó a reír,pero la conversación se le grabó en la mente y le volvía a la memoria en los momentos de tranquilidad.
Aunque con Anthony no tenía demasiados.
-¿Tienes hambre?-Preguntó Anthony.
-¿Esa es tu manera de decirme que estas muerto de hambre?
Me alegro porque yo también.-
Pararon el coche en una hostería que no ofrecía un aspecto demasiado
atractivo.
-¿Estás seguro de que sabes lo que haces?-
-No te preocupes la comida es deliciosa,ya he estado aquí antes.-
Kristen se preguntó si habría sido en compañía de Rose.
Volvió a descartar aquella idea.
El hostelero les dio la bienvenida,Kristen observó que el restaurante era elegante por dentro.
Era la primera vez que se sentía cómoda en Roma,la extrañeza de que les trataran como a una pareja despareció pronto.
Se conocían desde hace muy poco tiempo no obstante,le resultaba difícil recordar como había sido su vida sin él.
Cenaron mejillones en salsa de perejil,filetes con setas,quesos y frutas frescas.
Kristen era consciente de que sentía una alegría que nunca antes había experimentado.
Sentirse tan cómoda con Anthony era tan peligroso como la pasión que en cualquier momento podía brotar entre ellos,pero sólo podía sucumbir al encanto del momento y no preguntarse si duraría toda la vida.
Sabía que estaba profundamente enamorada y que no podía pedir más tiempo para decidirse.
Tras la comida,Anthony la llevó a dar una vuelta en coche.
Había anochecido cuando llegaron al hotel.
-¿Eres capaz de arreglarte en una hora?-
-Sí,de lo que no soy capaz es de cenar.-
-Entonces tomaremos un bocado y bailaremos mucho.-
Ella asintió y levantó la mejilla esperando un beso,le resultaba imposible separarse de él de otra manera.
Estaba descubriendo que jugar con fuego la había convertido en una adicta a su calor,y aquel era un calor que precisaba una constante renovación.
Bailaron hasta las tres de la madrugada.
Cuando regresaron,el conserje no estaba viendo la televisión como era habitual. Su cabeza era visible por encima del mostrador.
-Está dormido.-Susurró Anthony mientras se acercaba a coger su llave.
-¿Cuál es?-
-La treinta y dos-
Regresó y le puso la llave en la mano reteniéndola al hacerlo.
Antes de darse cuenta,Bella estaba en sus brazos.
Su cuerpo almoldándose el uno al otro como cuando bailaban.
Era muy duro separarse,fue Anthony quien al final lo hizo.
-Hasta mañana a las diez.-
Kristen le acarició la mejilla,Anthony sintió la frialdad de la llave y el calor de su mano.
Luego ella echó a correr escaleras arriba,el se quedó un momento contemplándola y empezó a seguirla.
Tenía la mano en la barandilla y el pie sobre el primer escalón cuando se detuvo,estuvo allí un largo rato,después dio media vuelta y salió del hotel.
Aquel era el tercero de los cuatro días que se habían dado de plazo,a Kristen le parecía que fueran donde fueran se hallaban en un estado febril.
Exploraron los barrios secretos de Roma,los que nunca se reseñan en las guías turísticas. Pero encontraron tiempo para ver el Coliseo y todo lo que Anthony consideró necesario.
Pero por mucho que exprimieron los minutos,el viernes se acercaba a toda prisa. Cuanto más intentaban detener el tiempo,más parecía correr éste...
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