martes, 27 de enero de 2015

Una historia de magia y amor


Comenzamos con un cuento infantil que cree una tarde gracias a la inspiración que me dan mis hijos y tenía guardado en el olvido. Espero que les guste.




Cuentan los ancianos,y a ellos,se lo contaron otros más sabios,que hace muchos,muchísimos años,en un bosque maravilloso,tuvo lugar una historia que yo a mi vez,voy a contaros...



Es la historia de Nahuel,un joven y guapo leñador cuya vida transcurría entre los arboles.
A Nahuel le gustaba mucho caminar por el bosque porque se sentía como en casa.Conocía las costumbres de los animales,y sabía,con sólo oler el aire,si iba a hacer sol o si iba a llover.Tanto tiempo pasaba en el bosque,que podía comprender el lenguaje de cada animalito que habitaba el bosque.Y tan conocido era en el,que los animales,en vez de huir a su paso,le saludaban alegremente.
Un día,casi sin darse cuenta,se adentró entre los árboles más ancianos del bosque:viejos robles,hayas milenarias y castaños que seguramente,habían conocido el mundo en su principio.
El bosque estaba silencioso,y el leñador se extrañó porque sabía que en la espesura,siempre había sonidos:pasos de animales,cantos,o al menos,el rumor de las hojas.
Nahuel se paró,miró a su alrededor y,no vio nada raro...Pero de repente le pareció escuchar algo,una música,una canción muy bella que sonaba lejana entre los árboles.Nahuel se quedó paralizado.Aquella canción parecía metersele dentro,hasta los huesos.Y sin pensarlo dos veces,echó a andar en la dirección del canto.Varios petirrojos,dos gorriones y un ruiseñor,se pusieron a cantar muy excitados.
-¡No Nahuel! ¡Es el canto de Naida y los hombres no deben ver nunca a una dama hada!-
Pero Nahuel,atraído cómo estaba por aquella dulce melodía,olvidó de pronto el lenguaje de los pájaros y no les hizo caso.
Siguió andando por la espesura,entró en lugares donde nunca había pisado un hombre,y a cada rato estaba más y más obsesionado con aquella extraña y hermosa melodía.Lo único que le importaba en el mundo era la canción,escucharla y encontrar a quién la entonaba.
Un topo,tres ratones y varios conejos,intentaron meterse entre sus pies para impedirle continuar a la vez que chillaban.
-¡No Nahuel,no sigas andando!¡Es el canto de Naida y los hombres no deben ver nunca a una dama hada!-
Pero Nahuel ya no recordaba el lenguaje de los animales pequeños y no les hizo caso,pasó sobre ellos como si no estuvieran allí y continuó su camino.
Anduvo durante mucho tiempo,tanto que las suelas de sus zapatos comenzaron a desgastarse y sus pies descalzos,rozaban con el suelo.Ni las piedras con las que tropezaba,ni las ramitas de pino que le pinchaban,hicieron que Nahuel dejara de caminar siguiendo la dulce voz que le había encantado.
En su camino había un arroyo,y el leñador lo cruzó sin verlo.Una rana,tres sapos y un tritón,intentaron hacerlo resbalar mientras decían:-¡No Nahuel,no sigas andando!Es el canto de Naida y los hombres no deben ver nunca a una dama hada!-
Pero Nahuel,absorto como iba con aquel canto,también había perdido el recuerdo del lenguaje de los animalitos del agua,y no les hizo caso.
El camino fue desapareciendo y Nahuel siguió abriéndose paso entre matas,trepando por pequeñas escarpadas y arañándose con zarpas y espinos.
Pero no se daba cuenta de nada,estaba tan hechizado que ni si quiera cuando sus ropas se fueron haciendo jirones entre las ramas dejó de avanzar hacía la canción.
Un zorro,un lince y tres comadrejas,mordisquearon sus pantalones intentando avisarle.
-¡No Nahuel,no sigas andando!¡Es el canto de Naida y los hombres no deben ver nunca a una dama hada!-
Nahuel ya no conocía si quiera el lenguaje de los animales predadores,y lo único que consiguieron,fue romper más la tela.

 Al fin,y a pesar de todos los esfuerzos de los habitantes del bosque,Nahuel llegó a un paraje maravilloso.
Un magnífico lago resplandecía azul rodeado de árboles altísimos,flores de exuberantes colores adornaban el lugar,y el mismo viento permanecía callado para escuchar la canción de Naida.
Sentada junto al lago,peinaba sus largos y negros cabellos.Mientras contemplaba su reflejo en las limpias aguas,ella cantaba.
Si al escucharla a lo lejos Nahuel se había encantado,ahora al verla,le pareció flotar en una nube de ensueño.Estuvo mirándola,escuchando las notas que hubieran echo esconderse avergonzado a un ruiseñor.
Y quiso acercarse...
Dio un paso al frente,la belleza de Naida era tal,que Nahuel temió quedarse ciego.
Deslumbrado,no podía hacer otra cosa que caminar hacia ella embriagado por la música.Incapaz de hacer nada que no fuera escucharla y contemplarla,se fue acercando...
El sonido de una rama al quebrarse bajo sus pies,hizo que la hermosa hada se girase ,ampliando sus ojos marrones al descubrir allí al joven observándola,el se quedó quieto muy cerca de ella.
El hada,dejó a un lado sobre su hombro su largo cabello,y se levantó con suma suavidad.Mirando al joven,rompió la poca distancia que los separaba,envolvió sus brazos alrededor de su cuello y cubrió su boca con sus cálidos labios.
Nahuel le devolvió el beso con ternura y la estrechó entre sus brazos,después de unos largos minutos,se separaron y observaron.
-Eres lo que siempre he estado buscando.-Le dijo Naida con una voz melodiosa.
Nahuel le sonrió con cariño,y ella pudo ver en sus ojos el más sincero y puro amor.
-Has de saber,-le dijo el hada-que si vienes conmigo no podrás volver a tu mundo,pues soy un hada,un ser mágico,y no nos está permitido relacionarnos con humanos.-
-¿Y yo? ¿Me acojeran?-
-Si,eres elegido por mi para pasar el resto de la eternidad.-
-Entonces no me importa,mi mundo es aquel en el que estés tú.-

Ambos sonrieron,unieron sus manos y juntos,se adentraron en el agua felices por siempre.

      

          

                                                FIN

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